Nocturia y menopausia

La orina es el líquido mediante el cual el cuerpo elimina líquidos y sustancias de desecho. No hay una cantidad fija que se considere normal de orina, porque depende de cada persona, de la cantidad de líquidos que utiliza el cuerpo y la de agua que se ingiera, pero entre medio litro y 2 litros se considera una cantidad que entra dentro de lo habitual.

La hormona vasopresina se encarga de que se orine menos de noche, pero a pesar de ello, en algunos momentos y circunstancias, una persona puede sentir ganas de orinar durante la noche. Cuando esta necesidad se produce entre dos o más veces se llama nocturia o nocturna. La menopausia es uno de esos momentos, en los que es frecuente la aparición de la nocturia. En mujeres a partir de 65 años, la nocturia viene de la mano de la hipertensión arterial y menor capacidad vesical.

En las mujeres, la bajada del nivel de estrógenos produce cambios en el organismo que también afectan al aparato urinario, además de los síntomas como sofocos, aumento de peso, cambios de humor e insomnio. El funcionamiento del aparato reproductor es el más afectado por la menopausia, pero también al tracto urinario inferior, ya que en ambos hay receptores de estrógenos y en la musculatura del suelo pélvico.

Todos estos problemas son debidos a la atrofia en los órganos producida por la bajada de estrógenos, lo que provoca que durante la menopausia sean frecuentes las infecciones urinarias, la vejiga hiperactiva y la necesidad de orinar de forma más frecuente, así como la retención de orina.

La nocturia afecta a la calidad del sueño debido a las interrupciones que produce. No hay que olvidar que dormir bien es fundamental para llevar a cabo las tareas diarias con la concentración y la frescura necesarias. Cuando se hace con dificultad pueden llegar a producir alteraciones en el estado de ánimo y también depresión.

Es necesario llegar a esta etapa con unos hábitos saludables, con una dieta adecuada y con la práctica de ejercicio moderado y tonificación de la musculatura del suelo pélvico con los ejercicios de Kegel.

Salvo que sea consecuencia de alguna patología específica, o debido a una ingesta de diuréticos, los especialistas aseguran que modificando algunos malos hábitos se acabaría con la nocturnia.

Es sencillo empezar por cenar temprano y dejar así más espacio entre la cena y el sueño. La OMS hace algunas recomendaciones para prevenir la nocturna:

  • Disminuir la ingesta de líquidos por la tarde noche, evitando la cafeína y el alcohol
  • Ir al baño con frecuencia y antes de ir a dormir
  • Evitar el sobrepeso y la obesidad. Seguir una dieta saludable rica en legumbres, cereales integrales, fruta y verdura, con bajo contenido en carnes rojas, grasas, sal y azúcares añadidos y hacer ejercicio a diario.
  • Evitar las comidas flatulentas y cualquier situación que provoque estreñimiento

Para hacer un diagnóstico correcto de la nocturnia, se debe llevar un diario de orina, en el que se registre la cantidad de líquido que se ingiere, las veces que se va al baño y qué cantidad se orina. También se tiene que especificar si se están tomando medicamentos o si hay alguna patología que pueda afectar a la cantidad eliminada.

Ante cualquier síntoma que resulte alarmante hay que consultar con el especialista, que deberá valorar la necesidad de tratamiento y cuál aplicar.

Imagen: jen theodore

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