La menopausia no es una enfermedad

Hablar de menopausia es pensar inevitablemente, en atravesar la puerta que lleva a la vejez. Nada más lejos de la realidad.

Vamos a quitarle ese halo de cosa fea a la menopausia. Es posible que algunas mujeres tengan los síntomas más reseñables, algo más de cansancio, alteraciones del sueño, algún despiste más de lo habitual o problemas en las relaciones sexuales, pero otras ni se enterarán.

Pero no hay que dramatizar. El cuerpo humano es sabio y se prepara para cada fase de la vida convenientemente. En la menopausia hay un cambio hormonal, igual que ocurre cuando aparece la menstruación, o un embarazo. Cuando el organismo entiende que ya no va a realizar la función reproductora, que ya no necesita ser fértil, se produce una disminución en los estrógenos y el cuerpo se ajusta a esas nuevas condiciones. Se empiezan a producir desarreglos en la menstruación que poco a poco conducen a la menopausia.

Que los cambios hormonales pueden conllevar trastornos es obvio, en esta fase o en cualquier otra. Pero no hay que alarmarse, son previsibles y solucionables. Lo que hay que desterrar es ese concepto de menopausia como si fuera el final de la vida. Menos aún cuando la esperanza de vida de una mujer se sitúa por encima de los 80 años.

La menopausia es un momento perfecto para adquirir nuevos hábitos de vida saludable para prevenir problemas cardíacos o de huesos, que se incrementan en mujeres que han llegado a la menopausia. De cuidar la alimentación, de dejar el tabaco, reducir el alcohol y el exceso de azúcares en la dieta. De hacer ejercicio. Es una etapa para mimarse un poco, cuidarse, pero no asustarse. Si hay algún problema que requiera de medicación o tratamiento, debe ser el médico el que lo decida. Y no todas las mujeres lo necesitan.

Así es que disfrutemos de la vida, sin miedos y sin complicaciones innecesarias. Cuando llegue la menopausia, es posible que aparezcan algunos inconvenientes, pero también algunas ventajas. Olvidarse de la regla para siempre, del riesgo de embarazo. Es un momento de madurez física, sexual, psicológica y laboral con un horizonte de vida largo y bonito por delante.

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