El yoga: un aliado del bienestar en la menopausia

La menopausia a veces puede quitarnos parte de nuestra energía. A menudo, de hecho, nos sentimos desubicadas por los cambios que está sufriendo nuestro cuerpo y tenemos que luchar contra transtornos hasta ese momento desconocidos, desde los sofocos hasta el insomnio, pasando por los cambios de humor.

No hay que preocuparse, ¡el remedio es sencillo! Elegir un estilo de vida saludable y cuidar de nosotras mismas es siempre la mejor manera de afrontar la menopausia y, en este sentido, el yoga puede ser un gran aliado.

La relación entre el yoga y la menopausia

La menopausia es un momento que se vive con cierto temor, aunque muchas de las sensaciones que se tienen en esta etapa también están relacionadas con la edad, el trabajo o la pareja. Es necesario conocer los cambios que se producen para vivirla con plenitud.

El yoga entiende este periodo de la vida femenina como un enriquecimiento, un crecimiento, una transición evolutiva y una oportunidad para redescubrir nuestro cuerpo.

Cuando lo practica la mujer perimenopáusica previene las patologías ligadas al déficit hormonal y ayuda a superar esta fase mejorando su calidad de vida en los años venideros.

Cuando en la menopausia nos sentimos cortas de energía, el yoga nos sirve para entender cómo preservarla y cómo recuperarla, mostrándonos el camino para acoger con serenidad este período de grandes cambios.

La práctica del yoga es útil para contribuir al bienestar de la menopausia de muchas maneras: refuerza la confianza en una misma, alivia los sofocos, mejora la vida sexual, ayuda a la relajación reduciendo la ansiedad y el nerviosismo y mejora el sueño.

Como todas las actividades físicas, el yoga también estimula la producción de endorfinas, que tienen un efecto positivo en nuestro estado de ánimo.

¿Qué posiciones son las más adecuadas?

Algunas posiciones, asanas, del yoga son particularmente adecuadas para la menopausia. Aunque como siempre, es mejor consultar con un experto que nos indique indicadas para nuestro caso.

Van desde las más simples como Virasana o «posición de héroe», que predisponen a la meditación, hasta las asanas de estiramiento e invertidas como Tadasana o «posición de montaña» y Supta Vajrasana o «posición de relámpago dormido», que pueden aliviar trastornos como la rigidez y la fatiga.

El «saludo al sol» o Surya Namaskara, con la repetición de sus 12 mantras, también es muy útil para purificar la mente y tonificar el cuerpo.

En cualquier caso para que sea efectivo es esencial practicar la respiración correcta, de forma lenta y profunda desde las vías respiratorias superiores hasta llegar, a través del pecho y el abdomen, al útero.

Iniciarse en el yoga con precaución

Especialmente durante la menopausia es bueno evitar algunas asanas demasiado vigorosas, que pueden traer efectos no deseados, como los sofocos.

Por lo tanto, deben excluirse las posiciones caracterizadas por la torsión del torso y la carga excesiva de los músculos abdominales.

Además, los que sufren de osteoporosis harían bien en no elegir posiciones que presionen demasiado las articulaciones, las vértebras y, en todo caso, ejercicios de equilibrio precario que puedan provocar caídas.

Una vez más, lo adecuado es dirigirse a los profesionales del sector que nos indicarán el camino yóguico a seguir.

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