Menopausia y fibromialgia: Cómo gestionar el dolor crónico durante la transición hormonal

La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado, sensibilidad en puntos específicos del cuerpo y fatiga. Afecta principalmente a los tejidos blandos del cuerpo sin ocasionar dolor o hinchazón de las articulaciones.

Se desconocen los mecanismos que la producen y por ello no se encuentran alteraciones en los análisis o en los estudios de imagen que permitan establecer el diagnóstico. Además del dolor, las personas con fibromialgia pueden experimentar otros síntomas, como problemas de sueño, dificultad para concentrarse, rigidez muscular y trastornos del estado de ánimo.

Síntomas de la fibromialgia

Trastornos del sueño. Las personas que tienen fibromialgia se despiertan cansada, aunque duerman lo suficiente
Rigidez corporal

  • Trastornos de tipo cognoscitivo, dificultades para la concentración, problemas de memoria, enlentecimiento mental
  • Depresión y ansiedad
  • Incremento de dolores de cabeza o de la cara
  • Malestar abdominal y digestivo, con diarreas o extreñimiento
  • Trastornos genitourinarios con aumento de la urgencia y frecuencia de orinar
  • Entumecimiento u hormigueo en manos y pies. Síndrome de las piernas inquietas
  • Sensibilidad a la temperatura
  • Problemas en la piel, manchas sequedad o picores
  • Problemas de vértigo y equilibrio

La relación entre la fibromialgia y la menopausia no está completamente clara, pero algunos estudios sugieren que puede haber una influencia mutua entre ambas condiciones. A continuación, se mencionan algunos aspectos relevantes:

Cambios hormonales: Durante la menopausia, los niveles de hormonas, especialmente los estrógenos, disminuyen significativamente. Se cree que los estrógenos pueden tener efectos analgésicos y antiinflamatorios en el cuerpo. Por lo tanto, la disminución de los niveles de estrógeno durante la menopausia puede contribuir al empeoramiento de los síntomas de fibromialgia.
Aumento de los síntomas: Algunas mujeres con fibromialgia informan que sus síntomas empeoran durante la transición hacia la menopausia. El dolor y la sensibilidad pueden aumentar, y los cambios hormonales pueden influir en la percepción del dolor y la respuesta del sistema nervioso.
Síntomas similares: Tanto la fibromialgia como la menopausia pueden estar asociadas con síntomas similares, como los descritos anteriormente que pueden solaparse y dificultar el diagnóstico y el tratamiento específico.

Tratamiento de la fibromialgia

Se trata de aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de la afectada. Puesto que es una condición compleja y crónica, se abarcan varioas campos.

  • Terapia física, que mejora la función física y reducir el dolor. Se hacen ejercicios suavers, estiramiento y se acompañan de aplicación de frío o calor o cualquier otra que considere el fisioterapeuta.
  • Terapia cognitivo-conductual, con la que se intenta cambiar los patrones de pensamiento y comportamiento negativos o desadaptativos. Sirve para manejar el dolor, reducir el estrés y mejorar su bienestar emocional.
  • Técnicas de relajación, como la respiración profunda, la meditación, el yoga o la atención plena, que ayudan a reducir el estrés, disminuir la sensibilidad al dolor y mejorar la calidad del sueño.
  • Medicación para controlar los síntomas de la fibromialgia con analgésicos, antidepresivos o medicación para tratar los problemas de sueño.
  • Tratamientos complementarios, como acupuntura, masajes, o la quiropráctica. Siempre hay que consultar al médico antes de iniciar alguna, para no interferir en la terapia convencional.

El tratamiento de la fibromialgia requiere tiempo y paciencia, ya que no existe una cura definitiva. El enfoque de tratamiento puede variar de una persona a otra, por lo que es fundamental trabajar en colaboración con un equipo médico para desarrollar un plan de tratamiento individualizado.

No todas las mujeres con fibromialgia empeoran durante la menopausia, y no todas las mujeres en la menopausia tendrán fibromialgia. Cada mujer es diferente y responde de manera diferente a los cambios hormonales y a las condiciones de salud.

Ante la sospecha de padecer fibromialgia lo recomendable es acudir al especialista para que realice un diagnóstico adecuado.

Imagen: Simon Kadula en Unsplash

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