Dolor Crónico durante la menopausia, causas y soluciones

La menopausia es una etapa natural en la vida de una mujer, que generalmente ocurre entre los 45 a 55 años, y se caracteriza por el cese permanente de la menstruación y la disminución de la producción de hormonas reproductivas, como los estrógenos y la progesterona. Durante la menopausia, las mujeres experimentan una serie de cambios físicos y emocionales, y estos cambios hormonales pueden tener un impacto en diversas condiciones de salud, incluido el dolor crónico.

El dolor crónico se define como cualquier tipo de dolor persistente que dura más de tres meses. Puede afectar a las articulaciones, los músculos, los huesos o los órganos internos. Las mujeres que sufren de dolor crónico pueden experimentar cambios en la intensidad o la frecuencia del dolor durante la menopausia. Algunos factores que pueden influir en la relación entre la menopausia y el dolor crónico son:

  • Cambios hormonales: durante la menopausia, los niveles de estrógeno y progesterona disminuyen significativamente. Estas hormonas desempeñan un papel importante en la regulación del dolor y la inflamación en el cuerpo. La disminución de los niveles hormonales altera la respuesta del cuerpo al dolor y contribuye a agravar los síntomas de dolor crónico.
  • Osteoartritis: la menopausia también se asocia con un mayor riesgo de desarrollar osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones. La disminución de los niveles de estrógeno suele afectar negativamente al tejido conectivo y el cartílago de las articulaciones, lo que lleva a un mayor deterioro y dolor en las articulaciones.
  • Fibromialgia: se trata de una condición crónica caracterizada por dolor generalizado, sensibilidad en los puntos sensibles y fatiga. Algunas investigaciones sugieren que las hormonas relacionadas con la menopausia pueden influir en la sensibilidad al dolor en las personas con fibromialgia, lo que puede intensificar los síntomas durante esta etapa.
  • Cambios emocionales: en la etapa menopaúsica se experimentan cambios emocionales, como depresión, ansiedad o irritabilidad. Estos cambios emocionales afectan a la percepción del dolor y empeorar la experiencia del dolor crónico.

Cómo aliviar el dolor crónico

El médico especialista es el que debe marcar la pauta para cada persona. El dolor crónico se puede aliviar con:

  • Medicación, como analgésicos, antiinflamatorios no esteroides (AINE), antidepresivos o anticonvulsivantes, pueden ser la solución al dolor crónico en algunos casos.
  • Terapia física, beneficiosa para fortalecer los músculos, mejorar la movilidad y reducir el dolor crónico. El fisioterapeuta es quien decidirá los ejercicios que se deben realizar.
  • Terapia ocupacional, para adaptar el entorno y las actividades diarias para reducir el estrés en las articulaciones y los músculos afectados por el dolor crónico. Esto puede incluir modificaciones en el hogar o en el lugar de trabajo.
    Terapias complementarias, como la acupuntura, la quiropráctica, la meditación, la terapia cognitivo-conductual (TCC) o la fisioterapia acuática. Estas opciones pueden variar en su efectividad según la persona, por lo que es importante explorarlas en consulta con un profesional de la salud.
  • Estilo de vida saludable, mantener una dieta equilibrada, realizar ejercicio regularmente, dormir lo suficiente, reducir el estrés y evitar hábitos perjudiciales como fumar o el consumo excesivo de alcohol puede tener un impacto positivo en la gestión del dolor.

Cada mujer es diferente y la manera de percibir y padecer la menopausia y el dolor crónico son distintas para cada una. En caso de sentir dolor que no se pueda asociar a algún hecho puntual es recomendable acudir al médico para que realice un diagnóstico adecuado y un tratamiento personalizado.

Imagen: Isabella Fischer en Unsplash

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