¿Cómo afecta el síndrome metabolico a la menopausia?

Síndrome metabólico es el nombre que recibe un grupo de alteraciones en el metabolismo, consideradas factores de riesgo de enfermedad cardíaca y diabetes. Los pacientes que la padecen tienen obesidad, especialmente grasa abdominal, hipertensión, triglicéridos o colesterol altos y azúcar en sangre. Hay personas que padecen de forma aislada alguno de estos síntomas, pero solo se considera síndrome metabólico cuando se dan al menos tres de ellos.

Hay más riesgo de padecer este síndrome al inicio de la menopausia. Las mujeres con síndrome metabólico tienen más probabilidades de sufrir un infarto o derrame cerebral y también corren más riesgo de morir por esta causa frente a mujeres que no lo padecen. Es decir, a más factores de los antes mencionados, mayor es el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca, diabetes o accidente cerebral.

Por eso es importante la prevención y a partir de los 45 años, cuando empiezan a bajar los niveles de estrógenos que llevan a la menopausia, seguir unos hábitos saludables de alimentación, hacer deporte y mantener en niveles bajos el colesterol, los triglicéridos, glucosa e hipertensión.

¿Cuál es la causa del síndrome metabólico?

El síndrome metabólico es consecuencia directa de:

  • Sobrepeso y obesidad
  • Altos niveles de azúcar en sangre
  • Resistencia a la insulina que impide que el organismo la utilice de la forma adecuada
  • La edad, a más edad aumenta el riesgo
  • Antecedentes familiares
  • Tener síndrome de ovario poliquístico

El síndrome metabólico no presenta una sintomatología propia. El aumento de la grasa abdominal puede ser un signo evidente de que está desarrollándose, pero solo se detectará con analíticas que permitan medir los valores de triglicéridos, colesterol, azúcar en sangre o presión arterial.

¿Se puede tratar el síndrome metabólico?

Se trata de evitar los problemas cardíacos, lo que se consigue

  • Llevando un estilo de vida saludable, con una dieta que incluya alimentos integrales, frutas, verduras y grasas cardiosaludables.
  • Abandonando el tabaco y reduciendo la ingesta de alcohol, azúcares y sal
  • Haciendo ejercicio de forma regular, para controlar el peso y el estrés.

De esta manera se ayuda a prevenir los problemas cardíacos, pero es posible que también sea necesaria la medicación para hacerlo. Por eso hay que acudir al méico a realizarse las pruebas necesarias para asegurarse de que los parámetros se encuentran en el nivel correcto.

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