Actitud positiva en la menopausia

Una menopaúsica reconoce a otra, la ve, la entiende y se identifica con ella. La menopausia no es una enfermedad, pero cuando ves a otra mujer a la que le calculas unos años, sudando, apartándose la ropa del cuerpo o con un abanico, así sin venir a cuento, lo sabes, está con la menopausia.

Esta es la parte que puede ser hasta una forma divertida de contactar con esa mujer, incluso para compartir trucos de cómo llevarlo mejor. Pero no hay que olvidar que el baile de hormonas, esos estrógenos que nos traen por la calle de la amargura pueden jugarnosla pero bien. No es una tontería, el mal carácter, la ansiedad y la depresión pueden aparecer durante la menopausia y producir situaciones muy feas. Si a eso se le añade un mal envejecimiento, algún problema de pareja o con el trabajo, las cosas se complican.

Rondas los 45 años, te has divorciado, tus hijos no se parecen en nada a lo que imaginabas, le has dedicado mil horas a un trabajo ingrato y tienes por ahí dentro guardado el resquemor de no haberte dedicado a lo que en realidad te gustaba, por esos hijos que ahora ignoran absolutamente tus esfuerzos. Además tus padres se hacen mayores, tienen problemas de salud, y ahora que podías dedicarte algo de tiempo se lo tienes que dedicar a ellos.

Por si todo eso no fuera suficiente, ves que tu cuerpo cambia, que te sientes fatigada, que no te apetece tener sexo, ni hacer deporte ni casi nada… Es una espiral en la que cuanto menos haces por ti, menos ganas tienes de hacer. Y de repente un día te ves como esa mujer que dijiste que jamás llegarías a ser.

Y claro, ¿qué le vas a decir al médico? porque no estás enferma, simplemente y no es poca cosa, tus hormonas actúan sin tapujos contra ti. Casi te da vergüenza quejarte pero no sabes cómo actuar.

En primer lugar, la menopausia y la vejez, llegan sí o sí. Y hay que agradecerlo, porque hay quien no llega. Que no estás como cuando eras jovencita, lo sabemos todos, a las/los demás nos pasa igual, nadie se libra. Y no es que mal de muchos sea consuelo de tontos, simplemente hay que ser positivos. Estás en una etapa de tu vida en la que pasan y dejan de pasar cosas que ocurrían anteriormente.

Tal vez sean necesario forzar un poco el entusiasmo por todo, por cuidarse, por quererse, por querer… ya no sale todo tan fluido como anteriormente, pero, ¿de verdad vamos a tirar la toalla? En la actualidad, las mujeres, las personas, a los cincuenta años están fenomenal, con experiencia, entusiasmo y ganas de vivir. Y si no es así siempre pues tampoco pasa nada. Sobre todo hay que huir de ese círculo vicioso negativo que lleva a pensar que ya nada vale la pena, porque vale y mucho. Las complicaciones ya vendrán ellas solas, no las invitemos antes de tiempo.

Así es que cuídate en todos los aspectos. Si te has divorciado, no mires atrás más que para recordar lo bueno, tal vez venga algo parecido o mejor, nunca se sabe. Si tus hijos van a su rollo, en el fondo poco más puedes hacer, ya se darán cuenta de lo que vales. Tal vez ya no sea momento de cambiar de empleo, o tal vez sí, pero seguro que ya toca dedicarte a eso que en el fondo es tu pasión. Tampoco es imposible compatibilizar ambas cosas, prueba a ver si lo consigues. Y si necesitas ayuda con tus mayores, pídela, no te avergüences por no llegar a todo, sobre todo si es a costa de no cuidar de ti. Ríete de ti misma y no le des a la menopausia más importancia de la que tiene, para no poner en peligro tu salud mental, porque si eso ocurre, será más complicado vivir con calidad esta etapa de la vida.

Imagen: Remy Baudouin

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